viernes, 31 de enero de 2014

Mascaras.


Estaba encerrado en mi habitación hace hacían ya tres días, tenía heladera y baño, así que no me era problema vivir ahí. A demás me entretenía ya que tenía mi guitarra, mi equipo de  música, mi computadora y la PlayStation3. Los tres días pasaron volando, como una piedra arrojada desde un noveno piso.
Escuché un sonido lejos de la habitación, era la puerta, alguien estaba tocando. Me levante de la cama, salí de mi cuarto, pasé por el pasillo principal, por la cocina, por el living y llegué a la puerta, pero cuando la abrí me topé con la sorpresa de que no había nadie afuera. Estaba de noche, eran al rededor de las 10PM en invierno, todo oscuro y mi barrio... Digamos que no era muy "seguro" para andar de noche solo. Sin embargo salí.
Caminaba por la calle, tranquilo, pero siempre alerta. Tengo un leve miedo a la oscuridad, por lo tanto iba por el lado de las luces, encontré una casa abandonada y decidí entrar para poder estar tranquilo un rato.
Caminé por las habitaciones de la casa, no había nada... Nada mas que una nenita, de unos siete u ocho años, rubia, ojos grises, casi negros, un vestidito de color blanco y rosa, medio rotoso, unas medias bucaneras, blancas, guantes rotos en las manos y unos zapatitos de escuela privada. Estaba despeinada y me miraba fijo, parecía conocerme. Estaba seguro que no. Me conmocione en sus ojos, no sabía donde empezaba la pupila o donde terminaba el iris, no quería verla más, me volvía loco. Pero loco en serio. Fui a la cocina y me senté en la mesa, me agarre de los pelos firme, pero tranquilamente intentando pensar que escribir, se me explotaba la cabeza, pero las ideas venían de a poco, el silencio me acompañaba y esa nena estaba en la otra habitación, quieta, sin mover un solo dedo. Las ideas vinieron de mi cabeza, como un rayo, pasaron por mi brazo, luego a la birome, y de ésta al papel.
Comencé a escribir sobre muchas personas que no tenían poder sobre ellas, gente muerta, pero manipulada por alguna clase de hechizo, inventaba cosas a medida que mi lapicera trazaba las letras de la palabra anterior. Así estuve 4 horas, cuando fueron las 2:30AM, me levante de la mesa y fui a la habitación.
Estaba la nenita de la que les hablé, de la misma manera que la había dejado. Me dijo "No te acordas de mi, ¿no?" A lo que, por supuesto, respondí que no. Sentí como si hubiese entrado en mi cabeza y vi un recuerdo, el recuerdo de mi ex-esposa (soy viudo), muriendo en el hospital, yo escapando del sanatorio a una nueva vida, en otra casa, y una nena en los pechos de mi esposa, sí, ella era esa chiquita.
Esta casa era nuestra casa, de familia, por esa razón me parecía tan familiar... Pude salir de la visión y ella me susurró al oído, esta vez a mi lado "Te iba a amar, papá.". Asustado quise correr, pero tropecé con la escalera, me tomo del pie, me llevó hasta una cama, me sentó y empezó a gritar como nunca había escuchado a nadie, tuve que taparme los oídos y me dijo "¿Vas a hacer oídos sordos como la primera vez, papá?", cuando escuche eso comencé a llorar y me acurruqué en la cama.
Cuando me di vuelta vi que el armario estaba abierto y ella estaba sentada llorando, cuando me quise acercar a cuidarla, escuche un sonido proveniente de la puerta, giré el cuerpo y habían tres personas con mascaras, quise gritar, pero había quedado mudo, comenzaron a hablarme en otro idioma, los tres a la vez, era raro, pero eran mascaras de lo más normales, uno era un zorro, el otro un cerdo y el otro una oveja. Cuando se callaron los mire fijo y empezaron a gritar hasta que quedé sordo, me dolían mucho los oídos y las cuerdas vocales, pero seguía de pié. Desaparecieron en frente de mi.
Estaba preocupado por la nena, me di vuelta y estaba parada en el lugar que la vi la primera vez, la mire y los ojos se le pusieron del todo negros, abrió la boca y comenzó a brotar sangre de ella. Mis ojos empezaron a llorar sangre, y comencé a ver borroso, cada vez más negro, la luz se atenuaba a cada segundo, hasta que dejé de ver.
Sí, estaba sordo, mudo y ciego. Y desde allí no recuerdo nada más... Desde entonces mis días viven de noche, totalmente silenciosos.

lunes, 27 de enero de 2014

Hitman.

Empecé a dar mis primeros pasos de tu mano, zapatitos de lana y un pijamita entero, de esos que aparecían en los dibujitos de Disney. Crecí de manera que llegué a tocar el cielo con mi ego, los pasos eran largos y si podía pisar a alguien... Lo hacía, no había nadie más que yo. Fui una persona que no sabía qué hacer cuando el tiempo definitivamente no estaba en su
contra, pero sin embargo viajé a través de túneles infinitos mal gastando el tiempo en canciones que se fueron con el viento. Fui también un raro más que aparecía en una plaza, pero no había persona alguna que me conociera. Yendo un poco hacia atrás, fui también ese típico nene que era callado, el "peladito" ese que no se sentaba con nadie y tenía solo uno o dos amigos en la primaria. Empecé a buscar lo que me gustaba, el arte, la música, dibujar,
escribir y hasta leer. 
Desde hace tiempo vengo pensando esta historia y nunca me
animé a escribirla, pero hoy siento que él nació en mi. "Buenos días, soy Martín, tengo 15 años y esta es mi exposición.", así presentaba su pintura este muchacho, su primer pintura. Teniendo en cuenta que era un chico que solía estar deprimido la mayor parte del tiempo y encerrado en él mismo, era una muy buena pintura.

 Se podía observar en ella un bosque, con una persona entre los árboles, que si te fijabas bien
tenía una soga en una mano y en la otra una pistola, y parecía estar dudando "cuál de los dos caminos era más corto". El chico fue creciendo y su pintura fue cobrando valor, ya que era su primer "bosquejo" y ahora era ya alguien "reconocido" por la sociedad. Fueron cada vez mas lúgubres sus pinturas, hasta una que hacía que la propia conciencia se detuviera a
admirarla, estaban plasmadas en el lienzo tres personas, un hombre pintando, otro hombre señalándolo y con dinero en su mano y el tercero con un arma en su mano y recibiendo el dinero, dándose a entender que era un asesino a sueldo, un "hitman". Lo que él no sabía era que algo parecido estaba pasando afuera. Su familia era una familia dentro de todo pobre, cuando era chico hacia cualquier cosa por llevar algo de comida a la casa, desde pedir o robar hasta matar por un pedazo de pan. Mató gente alta en la sociedad, atentó a las leyes,
pero qué decir... No tenía más que un pincel para ser feliz, le hacía falta algo de comer.

 -Me voy a meter en el personaje, así entienden mejor todo.-

La vi sobre el escenario, sus ojos brillaban como ningunos, su voz producía un eco hermoso, como su cara, parecía hacerme bien el escucharla, mientras dictaba esas líneas del libreto, poco a poco, bajo ese telón color rojo. Sostenía mi mundo con sus pequeños gestos en aquella obra, lo único que quería era verla bajar y saludarla, tal vez conocerla y algo más. Mi
voz se quebraba al hablar con alguien sobre aquella princesa que estaba por bajar de su altar, mi probable futuro no estaba tan lejos, solo a unos pasos en ese mismo teatro... 
Terminó la obra, la gente se acercaba a ella a sacarse fotos y pedir autógrafos, así que preferí no molestar y la esperé. Cuando el teatro ya estaba casi vacío, caminé hacia ella y le pregunté "¿Te molestaría salir hoy? Tal vez a tomar a algo y conversar..." Estuve unos segundos esperando con ansias la respuesta hasta que me dijo "Si, no hay problema, ¿en dónde y a qué hora?", a lo que, con una sonrisa de oreja a oreja, le contesté "A las 9 nos encontramos en la plaza de enfrente?", me respondió bastante feliz "bueno, nos vemos.", se dio media vuelta y se fue, por unos minutos fui la persona mas feliz del mundo... Pero no siempre todo culmina como empieza.

Esperé 5 minutos en la plaza y llegó, «bastante puntual», pensé yo. Se acercó y me dijo "Hola.", le contesté "Estás muy linda.", un "Gracias" surgió de su boca y los perros de la plaza miraban como embobados nuestras caras. Parecía que el paraíso estaba sobre nosotros, la noche recién empezaba... Entramos al restaurant y entre una que otra risa cada detalle de nuestra forma de ser se iba presentando ante la mesa. Mientras comíamos esa comida preparada por los Dioses, modulábamos cosas que dudo que tuvieran algún sentido. Terminamos de cenar y mientras esperábamos la cuenta nuestras miradas se unían en el punto del medio de esa mesa en forma circular, y nuestras voces chocaban mientras producían un sonido armonioso. Cuando salimos del restaurant su mano y la mía se tocaron, nuestros ojos se cruzaron y sonrisas nacían en nuestros rostros. Del cielo caían algunas gotas, pero eran pocas y pequeñas, era más una llovizna, solo alcanzaba a mojar nuestros cabellos. La noche era "joven" todavía nos quedaban un par de horas para pasear y conocernos. Fuimos a la plaza de el centro de la ciudad, estaba repleta de gente haciendo cosas para ganar algunas monedas. Los niños corrían y nosotros fuimos a sentarnos a unos bancos que estaban bajo un par de árboles. Mientras observábamos a las personas felices y las ultimas palomas del día comiendo pedacitos de pan, nos tomamos las manos y me sentí como nunca antes. Su presencia me hacía bien y quería que lo siga haciendo.

Pasó todo un mes y las cosas iban perfectas, yo la quería muchísimo y ella a mi también, me lo hacía saber a cada rato. Así que le pedí que sea mi novia y ella feliz aceptó... Pasaron los meses, las peleas no faltaban, pero eran pocas y no muy importantes. Su cielo se unía al mío y el mundo se volvía nosotros, llegando al año y medio comenzaron las peleas, creo que no la traté tan bien como pude haberlo hecho, pero aún así ella no hacía nada y yo, aunque no quisiera la seguía lastimando.

Un día decidimos ir al teatro, nos quedamos ahí hasta las 3 AM y nos dormimos... Cuando nos quisimos dar cuenta eran las 3:30 AM, las luces de todo el teatro estaban apagadas y los ruidos eran muy mínimos, se oía el viento de afuera y nuestros respiros. Ella asustada, me abrazaba y yo intentando hacerme el valiente e intentando arreglar las cosas le dije "Mientras esté yo nada te va a pasar.", apenas lo termine de decir escuché un susurro diciendo "¿Cuál de los dos caminos es más corto?" Y otro consecutivo "Por la derecha."

 Tuve muchísimo miedo y cerré los ojos automáticamente, sentí que ella me soltó la mano y
comenzó a gritar fuertísimo, pero mientras más pasaba el tiempo, mas lejos estaba el sonido. Sentí un culatazo en la cabeza y acá me desperté.

 Ahora estoy en una habitación llena de armas escribiendo mi "testamento", después de
varias cosas que tuve que contestarles a estos tipos y perdonen, pero si ellos son los asesinos a sueldo que dibujé yo... No creí que fuera tanta la pesadilla. 


"En tanto a mi amor, sea donde estés, a donde te hayan llevado, perdón. Te am..."

-Vuelvo al narrador.-

Le dispararon en la frente antes de terminar de escribir lo más importante y su pintura desapareció junto a su muerte.

martes, 7 de enero de 2014

Mañana por la noche.

Estuve sentado a su lado por 2 horas, él estaba acostado en su cama, con una botella de Vodka en la mano derecha y en la izquierda los cigarrillos. Tomó su primer cigarrillo y me pidió que se lo prenda, prendí un fósforo y lo acerqué al tabaco, dio un par de pitadas y comenzó a quemar su vicio. Luego alzó la botella y se humedeció los labios, me dijo algo a lo que no le preste atención, era algo sobre la graduación del alcohol de la bebida, y después tomó un trago largo. Le dije "Voy a venir mas seguido, seguramente mañana por la noche" y logré escuchar su risa entrecortada y había empezado a tener hipo.
Creo que iba por el cigarrillo número 18 cuando se durmió y su botella ya estaba por la cola cuando explotó contra el piso.
Yo le dije que lo iba a seguir por mas que se durmiera y parara en un sueño super extraño, de todas formas el no me creyó, así que tuve que hacer que lo vea el mismo.
Aparecí en un bosque... Si, un bosque, pero tenía algunos árboles talados y se podían ver a los animales juguetear por todos lados. Había uno de esos leñadores que aparecen en las peliculas yankees, un tipo robusto, con pelo colorado y largo, atado con una colita atrás, barba "candado" y bastante larga pero cuidada, una camisa roja a cuadros arremangada hasta los codos, un jean negro medio gastado, unas botas y, por su puesto, un hacha en la mano. Este estaba talando los árboles caídos, cabe destacar que los árboles talados eran dos o tres y en el bosque habían millones de árboles buenos.
Lo busqué por todos lados, hasta que lo encontré jugando con un par de conejos y por su puesto, con su botella de vodka en la mano, parecía que en todos lugares en donde apoyaba su pie se llenaba de flores y césped verde.
Me dio un "no se que" acercarme a él, se lo veía feliz entre la naturaleza, pero tendría que ir en algún momento de todas formas, así que me acerque y le dije "Hola, vengo a hacer mi trabajo, me presento. Soy l..." No pude decir nada porque me interrumpió diciendo "Ya se quien sos, no tengo miedo" y se paró. "Marchitaste mis plantas" me dijo y las pisoteó, "Perdón, no es mi intención ser fria" le dije.
-Sabes a que vine?- Pregunté.
-Supongo que a buscarme- Me dijo irónicamente.
-No sos ningún tonto, eh- Le dije y extendi mi huesuda mano como para que la tome.
-Quisiera creer que no- Me respondió y miró mi mano de una forma rara, no parecía querer tomarla.
-Bueno, dame la mano, te voy a llevar a dar un paseo- Le dije, ya que vi que no hacía nada.
-Esta bien, como digas- Y me dio la mano.
Desaparecimos en el espacio y aparecimos al frente de una puerta, era de madera, con dibujos y formas antiguas. Estaba rayada, con crayones y marcadores, la toqué y apenas lo hice se abrió. Habían unas escaleras por donde él subió apenas entramos, parecía conocer el lugar. Me tomó fuerte la mano y comenzó a subir con entusiasmo, me gritó "¡Qué hermoso lugar!, ¿Me quedo a vivir acá?", a lo que sufrí contestar "No, estamos de paso".
Terminamos de subir todas las escaleras y había una puerta gigante, la intentó abrir de muchas formas, hasta que le dije con algo de gracia y una leve risa "Permiso, tengo la llave.", me miró, me sonrió y se hizo a un lado. Cuando abrí la puerta oí su susurro diciendo "Gracias por venirme a buscar, siempre había anhelado este lugar...".
No había sido un sueño, sino una verdad, le había prometido llevarlo y por mas que me costó decidir el "¿Cómo?" Lo pude hacer de la mejor manera... Sin querer, pero matandolo.

Todo se habia olvidado en un "Mañana por la noche."